sábado, 19 de febrero de 2011

EL EVANGELIO DE QUETZALCOATL






Quetzalcoatl fué un Dios, pero tambien fué un linaje y un Sacerdote,Profeta,Rey y creador de una Civilización avanzada. Prohibió los sacrificios humanos y diseñó una línea de evolución en la Región del Anahuak-México.

El Texto de Frank Díaz es una obra que reúne y expresa el Pensamieno de la Toltekayotl.


Nuestros padres y abuelos nos dicen que él nos creó, él, cuyas criaturas somos:
Nuestro Señor Ketsalkoatl. También creó los cielos, el Sol y la divina tierra.
Códice Matritens


INTRODUCCIÓN
El último Avatar de la Serpiente Emplumada
por Frank Díaz
EN el antiguo México, en casi total aislamiento del resto del mundo, se desarrolló hace milenios
una extraordinaria civilización. Al conjunto de logros materiales y espirituales que alcanzaron,
sus creadores le llamaron Toltekayotl, toltequidad.
Generalmente, se ha dado el nombre de “toltecas” a los moradores de Tula, una ciudad que
floreció en el actual estado de Hidalgo, México, entre los siglos VIII y XII de la era cristiana. Sin
embargo, los documentos que se conservan revelan que los mesoamericanos
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entendían la
Toltequidad, no como un título de pertenencia étnica, sino como una forma de vida.
Apropiadamente, el primer diccionario de la lengua nawatl traduce el término Toltekayotl como
arte para vivir (Alonso de Molina, Diccionario de la lengua).
Los mayas y otros pueblos se calificaron a sí mismos de toltecas y aplicaron ese título al
Ser Supremo. Veamos como ejemplo el siguiente verso de su libro sagrado, el Popol Vuh:
¡Da a conocer tu naturaleza, tú, dos veces madre, dos veces madre, Maestro Tolteca, que
así serás llamado por tus criaturas! (Popol Vuh I.2)
Otro texto maya asegura que Tula no es una localidad física, sino un concepto que abarca la
totalidad del orden cósmico:
En los cuatro rumbos está Tula. Hay una Tula en el oriente y otra en el Inframundo. Hay
una donde se pone el Sol y otra en el trono de Dios. (Anales de los Cacchiqueles 4)
Los principios de la Toltequidad fueron esbozados en la época de los olmecas - un
enigmático pueblo que apareció como salido “de la nada” en el tercer milenio antes de Cristo - y
alcanzaron su cristalización durante el glorioso reinado de Teotihuacan (siglos I al VII d. C.).
Esos principios eran:
• Un ideal mesiánico llamado en nawatl Ketsalkoatl, serpiente emplumada.
• Una regla social y religiosa contenida en el Teomoshtli, libro sagrado.
• Un título de pertenencia espiritual: Masewalli, merecido por el sacrificio.
• Una forma de vida definida como Yaoyotl, sendero del guerrero.
• Un objetivo supremo: Shoshopantli, libertad total.
Un libro maya describe así a los primeros toltecas:
Sólo al dios verdadero adoraban en la lengua de la sabiduría. Reformadores de la
Escritura se llamaron. No eran dioses, eran gigantes. (Chilam Balam, Libro de los Linajes)
La tradición atribuía la creación de la cultura a Ketsalkoatl.
En verdad, con él se inició; en verdad, de él proviene la Toltequidad, el saber: de la
Serpiente Emplumada. (Códice Matritense 144 r)
Ketsalkoatl fue una entidad cósmica reverenciada en toda la América indígena. Se le
pintaba como una serpiente con plumas, ya que el reptil simbolizaba el cuerpo físico con sus
apegos y pasiones, mientras que las plumas eran un símbolo de la iluminación interior. Por lo
tanto, su nombre contenía una enseñanza, una propuesta de integración de nuestra dualidad
esencial.

Pero Ketsalkoatl fue también una persona de carne y hueso. Sus sucesivos advenimientos,

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Moradores de Mesoamérica, una gran zona cultural que se extendía desde Nicaragua hasta el norte de
México, cuyo nombre en lengua nawatl era Anawak, rodeado de agua.ocurridos cada aproximadamente 1040 años
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, provocaron el auge de grandes culturas, desde los
olmecas hasta los aztecas. Debido a su facultad de mediar entre los hombres y la divinidad, sus
mensajeros recibieron el título honorífico de Nawalli, el que se desdobla, equivalente del Mesías
judío, el Cristo de los cristianos, el Mazdhi musulmán y el Avatar de los hindúes
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.

Según la tradición, el último avatar tolteca nació en Amatlan de Ketsalkoatl, un pequeño
pueblo del actual Estado de Morelos, el 10 de Mayo del 947 después de Cristo, y recibió el
nombre calendárico de Se Akatl Topiltsin, nuestro señor uno caña. Siendo el cuarto profeta del
linaje de las serpientes emplumadas, también fue conocido como Nakshitl, cuarto paso.
Como es común en todas las tradiciones mesiánicas de la tierra, la leyenda afirmaba que Se
Akatl fue producto de una concepción inmaculada, inducida en la virgen Chimalma por el
espíritu divino, que se materializó en una Chalchiwitl, turquesa. He aquí como lo describe un
antiguo catecismo maya:
“¿Quién es aquel que ha entrado en la casa de Dios (la tierra)?” “Oh padre, es el
mediador divino, así llamado”
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En qué día penetró en el vientre de la virgen?” “Oh padre, el¿” .
día Paso Cuatro entró en su vientre”. (Chilam Balam, Libro de los Enigmas)
El nacimiento de Se Akatl provocó la muerte de su madre. Debido a ello, el niño fue criado
por sus abuelos hasta los trece años, cuando entró a estudiar en el colegio sacerdotal de
Xochicalco, donde se impartían los conocimientos sagrados. Durante su estancia allí, se destacó
por practicar austeridades y por su participación en diversas batallas por la unificación del reino,
que le ganaron el sobrenombre de Oselotl, ocelote. En el año 976 de la era cristiana, sus
conciudadanos lo eligieron como rey.
El gobierno de Se Akatl fue un período de gran esplendor. Por entonces se engrandecieron
las ciudades de Tula y Chichén Itzá, se trajeron orfebres desde tierras lejanas, se refinaron las
artes y se reformó el calendario. Sin embargo, fue un reinado efímero.
Cuenta la leyenda que, un día del año Cinco Casa, equivalente al 977 después de Cristo, el
joven rey fue visitado por unos peregrinos que le iniciaron en los secretos del hongo alucinante.
Trastornado por las revelaciones que recibiera como producto de tal experiencia, Se Akatl
abandonó su trono y se fue por el mundo buscando respuesta para una pregunta trascendental,
que quedó recogida en el siguiente poema azteca:

¿Adónde iré que la muerte no exista? ¡Cosa difícil nos ha impuesto el Creador del hombre!
(Romances de los Señores de la nueva España)

En el año 982 llegó a la tierra de los mayas, donde residió por algún tiempo en la ciudad de
Tihó (actual Mérida). Un cántico recuerda su paso:
He venido yo, extranjero, semejante a un ciervo – aquel ciervo que nos profetizaron
nuestros antepasados. Soy desdichado, pues por un momento se me ha escondido el Dador de
Vida. Pero sé que regreso a Su casa. (Cantares Mexicanos, Canto de Primavera)
Poco después, el príncipe peregrino regresó a la zona del Valle de Méxi
donde le
concedieron asilo en la ciudad de Cholula. Allí se dedicó al trabajo pedagógico hasta su
desaparición. Según las crónicas,
Llegó a esta tierra y empezó a juntar discípulos, y hacían milagros.
La enseñanza de Ketsalkoatl es muy sencilla y quedó recogida en el siguiente fragmento,
especie de “confesión” de la fe tolteca:
El sacerdote de su dios les decía: “Dios es Uno. Serpiente Emplumada es Su nombre. Nada
pide. Sólo serpientes, mariposas (cuerpo y alma), eso le ofreceréis”. (Diego Durán, Historia de

2 Veinte ciclos indígenas de 52 años.
3 El título de Nawalli o Nagual también fue aplicado a los sabios en general, y posteriormente a los brujos.
4 Kulem, de la raíz Ku, divino, y la desinencia relativa Em. Esta palabra guarda relación con la raíz nawatl
Kul, generación, retorno, ciclo, por lo que es un equivalente del término sánscrito Avatar (de Ava, edad).las Indias)
Esta creencia básica estaba complementada con tres principios prácticos que regían la vida
cotidiana de los devotos:
Hijos, notad el resumen de mis palabras y ponedlo en vuestro corazón. Sólo os quiero
encomendar que cultivéis el amor a Dios, que tengáis paz con todos los hombres y que no
perdáis el tiempo. Basta con esto, que era mi deber. Cualquiera de vosotros que hiciere estas
cosas, allegará el bien para sí y conquistará la vida. (Sahagún, Suma Indiana)
También se atribuye a Se Akatl una serie de instituciones de carácter civil y religioso, tales
como la división del territorio mexicano en cuatro distritos, la fundación de un linaje de sucesores
que llevaron el título de Ketsalkoatl y el nombramiento de la ciudad de Cholula como capital de
la Toltequidad y zona franca para la concertación de tratados.
En cierto momento, una visión divina le obligó a dirigir sus pasos hacia la costa de
Veracruz. Allí subió a una pirámide de leños, se incendió a sí mismo con un fuego interior y se
convirtió en un ser espiritual. He aquí como quedó descrita su ascensión:
Cuando ardió, al punto se alzó su corazón de entre las cenizas, y vinieron a verlo todas las
aves hermosas que remontan el cielo. Su corazón ascendió, refulgente como un jade, y entró en
el cielo. Y dicen los viejos que se convirtió en la estrella que sale al alba. (Anales de Cuauhtitlan)
El catecismo maya que acabo de citar, afirma que esta transmutación fue total, como
corresponde a un individuo que logró trascender por completo las ataduras del plano material:
“¿En qué día murió el divino Mediador?” “En (el día) Uno Muerte entró a su sepultura”.
“Pero, ¿qué fue lo que (en realidad) entró a su sepultura?” “Oh padre, sólo su caja entró a su
sepultura”. “¿Y qué penetró en el seno (del cielo)?” “Oh padre, la piedra roja (de su corazón)”.
Según el cronista Diego de Landa, este suceso ocurrió el último día de la veintena de Xul,
equivalente al 12 de Noviembre el año 999, cuando el Sol pasa por el punto más profundo de la
bóveda celeste.
Sin embargo, su partida no fue definitiva, pues,
Al cabo de cuatro años nos fue devuelto. Nadie lo esperaba, nadie lo reconoció. De la
región del misterio, de la casa del quetzal, del país de la abundancia regresó Aquel que
enriquece al mundo. (Himnos Sacros, Canto de Tlalok)
Después de una breve estancia entre sus seguidores, a los cuales ordenó que propagasen por
el mundo el mensaje tolteca, Se Akatl arrojó su manta al agua y se fue navegando sobre ella hacia
el horizonte oriental. Pero antes, prometió a sus discípulos que volvería a ellos nuevamente,
cuando se cumpliesen los ciclos. Estos discípulos fueron por todo México y transmitieron la
buena noticia:
He aquí, Nuestro Señor retorna a su origen, y nosotros nos vamos con él, porque lo
acompañamos a dondequiera que vaya. Se va Aquel que es viento y tinieblas
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, pero habrá de
volver, de nuevo vendrá a visitarnos para concluir su camino en la tierra. (Códice Matritense)
El triunfo de Se Akatl sobre la muerte se interpretó como un logro colectivo, una verdadera
re-creación del género humano:
Así es, en verdad: por su sacrificio él inventó a los hombres y nos hizo seres humanos. Así
llegó a ser la Serpiente Emplumada, Doble Precioso, Señor y Señora de toda dualidad. Así
transmitió su aliento y su palabra. (Andrés de Olmos, Wewetla’tolli)
Esta historia, tan parecida a la de Jesucristo, Krishna, Buda y otros grandes maestros de la
Humanidad, es prueba de la trascendencia espiritual de las culturas de la América indígena, y
constituye una respuesta contra las acusaciones de inferioridad moral que esgrimieron contra
ellas los invasores europeos, en su afán por justificar las guerras de rapiña.
En tiempos recientes, el propio Papa ha reconocido la misión divina de Ketsalkoatl al


He aquí
sus palabras:
Hace ahora mil años, en el 999 de nuestra era, el furor de quienes adoraban a un dios
violento diciéndose sus representantes hizo desaparecer a Quetzalcoatl, el rey profeta de los
toltecas, quien se oponía al uso de la fuerza para resolver los conflictos humanos. Al
aproximarse a la muerte, llevaba en sus manos una cruz, que para él y sus discípulos
simbolizaba la coincidencia entre todas las ideas en búsqueda de la armonía. Había transmitido
a su pueblo altas enseñanzas: “El bien se impondrá siempre sobre el mal, el hombre es el centro
de todo lo creado”. En estas y otras de sus enseñanzas, podemos ver una preparación al
Evangelio.
(Discurso pronunciado en la ciudad de México el 25 de Enero de 1999)

La biografía de Ketsalkoatl se conserva en viejos papeles redactados por los primeros
frailes de la época de la Conquista. La encontré cuando era un joven estudiante de antropología,
allá, en la ciudad de La Habana. Quedé fascinado por su profundidad y riqueza, y de inmediato
comencé a colectar todo lo que las leyendas decían al respecto. Por último, seleccioné algunas de
las anécdotas relativas a Se Akatl y las reuní en forma de un libro, que di a conocer entre mis
compañeros de estudio hacia finales de los años 80.
En tiempos recientes, tuve la oportunidad de realizar trabajo de campo en el pueblo de
Amatlan de Quetzalcoatl, sitio natal de Se Akatl, recogiendo la tradición oral de los campesinos
morelenses. Ello me permitió completar la historia, a la que añadí enseñanzas tomadas de unos
textos tradicionales toltecas llamados Wewetla’tolli, antiguas palabras.
Casi todos los documentos que pude consultar estaban redactados en el español de la
Colonia; otros tuve que traducirlos directamente del nawatl. En todo caso, procuré conservar su
sabor arcaico, ya que ello acentúa el carácter sagrado y simbólico del relato contenido en este
libro.
El “Evangelio de la Serpiente Emplumada” contiene la biografía mítica del más grande de
los profetas del México antiguo. Cada uno de sus capítulos puede ser corroborado de acuerdo con
las fuentes documentales, excepto algunos fragmentos conectivos en los que inevitablemente me
vi forzado a interpretar los escasos datos que se conservan.
Debo aclarar que muchos de los textos sapienciales aquí contenidos pertenecen a autores
anónimos o tradicionales, sin que necesariamente hayan sido expresados por Se Akatl de Tula.
Sin embargo, representan de un modo fiel su pensamiento, por lo cual me he atrevido a incluirlos
como exponentes típicos de la Toltequidad. Por razones didácticas, dividí el libro en cuatro
partes, dedicadas respectivamente al príncipe, el monje errante, el profeta y el mesías de los
indoamericanos.
Conocer la historia de la Serpiente Emplumada no sólo es interesante desde un punto de
vista cultural, sino que constituye la mejor vía para penetrar en el pensamiento de una de las
civilizaciones más originales de la tierra. Además, tanto en los incidentes de su vida como en sus
esclarecidas enseñanzas, se esconden las claves de un sistema de prácticas toltecas, diseñado para
conducir a los seres humanos hacia un camino de libertad y autorrealización.
Frank Díaz
México D. F., 2002