domingo, 29 de junio de 2014

Profesora Rural, Indígena Huasteca, luchadora social y Sinarquista: Bricia Morales.



Para la mayor parte de los Sinarquistas de nuestros días, éste nombre de mujer les podría ser desconocido. Quizás no les diga nada y no les signifique nada.

Pero en toda la Huasteca Potosina, en buena parte de la hidalguense, la veracruzana y la tamaulipeca, el nombre de Bricia Morales aún es recordado con cariño, respeto y cierta merecida devoción.

     Fue Bricia Morales, - para decirlo de una vez-, la promotora principal del ideario Sinarquista en la vasta comarca a la que confluyen los estados de San Luis Potosí, Hidalgo, Vercarcuz y Tamaulipas y su actividad, sin apresuramientos, pero sin alardes también, se prolongó durante todo el decenio de los 40s y prácticamente hasta su muerte, en los años 60s.

     Mujer culta, sencilla y afable, morena y de estatura baja, nació en la época pre-revolucionaria, pues ya era cuarentona en los años 1948 y 1949 cuando el autor de éstas líneas tuvo la suerte de conocerla en persona y confirmar la eficacia y eficiencia de su labor.

     Desde jovencita, había desplegado tareas educativas; graduada en planteles oficiales, ejercía como maestra de primeras letras tanto con infantes como con personas adultas.  Hablaba a la perfección el castellano y los diversos dialectos del huasteco e idiomas de la región: huasteco, mexicanero (o nahuatlato) y otomíes.

     Para los indígenas, era mucho más que profesa, pues atendía sus consultas sobre toda serie de problemas, inclusive familiares, de posesión de la tierra, de cultivos y de costumbres. Era, en resumen, educadora en la mejor y más noble acepción del término, orientadora y concejera, dirigente y compañera de tareas de beneficio común.

     Supo allegarse auxiliares concientemente dóciles y de probada rectitud moral y de perseverancia ejemplar. Algunos de ellos, fueron Juan Gamaliel Medellín (ex- seminarista y de oficio maestro escolar), que por buen tiempo, hasta su desaparición, desplegó meritoria actividad en numerosos lugares y hasta llegó a ocupar puestos de dirección en el Movimiento Nacional.
     Don Prisco Méndez, que pronto se convirtió en el patriarca de Xilitla con su liderazgo y servicio a las causas sociales.

     Su liderazgo era respetado y respaldado en amplias poblaciones: Tamazunchale, Tula, Huejutla, y muchos otros poblados y rancherías más.
     Coxcatlán era su lugar de residencia y lugar donde nació.

     En Comité Nacional siempre se le conoció como mujer de respeto, dignidad y entrega ejemplares.  Aunque nunca tuvo participación a nivel nacional, por su modo discreto de ser, su labor fué trascendente y sembró huellas que aún perduran.

(Texto de Justino Aguicer. del Libro Personajes y Estampas de la Lucha Sinarquista. 1990)