miércoles, 23 de diciembre de 2015

EL HOMBRE RECUPERA SU SENTIDO SOCIAL (Bienvenidos los Tiempos Difíciles)

COLECCIÓN DE TEXTOS POLÍTICOS



TEXTOS DE RAMIRO LEDESMA.

2. EL HOMBRE RECUPERA SU SENTIDO «SOCIAL»

En el fondo de la actividad individualista, y que informa el proceso descrito del régimen capitalista, hay a la par que una sobreestimación consciente del valor individual una subestimación subconsciente del mismo. El hombre se sabe en cierto modo desamparado, desligado de conexiones seguras, y, como si dijésemos, a la intemperie. Así el ideal de enriquecimiento progresivo vendría a ser una tendencia del hombre a forjar, mediante la riqueza, una especie de protección, que sustituyese las «conexiones sociales» que, antes de la etapa individualista, existían de una manera evidente. (Conexiones basadas en la fe común, en el gremio común, en la unidad de cultura, en la profesión misma uniforme, la milicia, etc.)

Comienza hoy, pues, a verse claro que la «dimensión individual» del hombre se ciñe casi exclusivamente a valores de índole económica, y que su cultivo histórico, a la vez que inauguró la era capitalista, nos ha conducido a la hora actual del mundo, a las grandes crisis, a la zozobra misma económica de las fortunas privadas y, sobre todo, a multitudes enormes en la situación más crítica que, desde el punto de vista social y económico, puede concebirse: la de parados, la de residuos, sin tener absolutamente nada, ni posibilidad alguna de ganar nada.

El hombre se ha encontrado, pues, con que las seguridades, las protecciones que buscaba y que algún día creyó de veras firmes, se le escapan de la mano. Penetra así en una disposición de ánimo que le conduce necesariamente a descubrir y aceptar las perspectivas de «lo social». Quizá sean de este orden las causas que explican la vigencia mundial de formas de vida, instituciones y modalidades, en las que hoy predominan, sobre cualesquiera otras, las ideas de solidaridad y de destino común. El hombre abandona, pues, su tendencia a descansar exclusivamente en categorías individualistas y busca y apetece entrar con «los demás» en un orden de realizaciones más firmes y seguras.

Este fenómeno, de valoración cada día más intensa de «lo social», aparece hoy en todas las manifestaciones que poseen el cuño típico de la época. El mismo explica, por ejemplo, el reencuentro de las grandes masas populares con la idea de Patria, encontrando y percibiendo en ella tanto su carácter de refugio como de instrumento y resorte, con el cual, y a través del cual, es sólo posible la propia vida. Explica asimismo el hecho de las economías privadas numerosas, de signo modesto (salarios, sueldos, pequeños negocios de distribución), con pleno sentido de la imposibilidad de enriquecimiento propiamente dicho, y disponiendo a la vez sus individuos de un equilibrio, moral y material, ajeno en absoluto a toda actitud socialmente resentida. Explica también la uniformación de las masas, que luego estudiaremos, el redescubrimiento de una moral de milicia y el sentido mismo de las subversiones juveniles que vienen operándose.

http://www.ramiroledesma.com/nrevolucion/discurso13.html